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Los alimentos transgénicos: qué son, dónde están y alternativas

Los alimentos transgénicos son, desde hace unos años, un tema de debate interesante. Hay dos opiniones opuestas: transgénicos sí vs. transgénicos no. Y normalmente las opiniones y argumentos hacen referencia a ecología, naturaleza, alimentos orgánicos, medio ambiente, ciencia, multinacionales… Una mezcla de conceptos que puede dificultar la comprensión sobre qué los alimentos transgénicos.

Qué son los alimentos transgénicos

La modificación genética existe desde hace siglos, aunque las técnicas han variado. Desde la simple selección artificial en que los cambios genéticos se consiguen con una evolución dirigida, pasando por el cruzamiento intergenérico en que se combinan géneros distintos, hasta llegar a la biotecnología vegetal actual.

Se trata de un proceso simple de entender pero complicado de llevar a cabo: a un organismo se le añaden los genes de otro organismo con el fin de mejorar el producto, con tal de añadirle ciertas propiedades. Por ejemplo, se les puede mejorar el color, la resistencia del producto, el tiempo de crecimiento, … O también se pueden crear nuevos productos o incorporarles nuevos nutrientes.

Hay que tener en cuenta que la humanidad ha modificado alimentos pero también plantas y animales, así como ha fabricado productos destinados al uso médico. Además, en el caso de los alimentos, los organismos deben adaptarse tanto a las condiciones medioambientales (clima, suelo…) como a los organismos vivos que pueden representar un peligro (virus, bacterias, hongos, plagas…).

Respecto a los alimentos transgénicos, estos están modificados genéticamente de forma directa. Esto quiere decir que se manipulan de forma directa las secuencias de ADN de los organismos. Esto supone una novedad, ya que anteriormente se trabajaba con fragmentos de ADN pero no se modificaban.

Los alimentos transgénicos a día de hoy

Como ya hemos dicho, los alimentos transgénicos crean mucha polémica. Aunque sean un descubrimiento hecho en la segunda mitad del siglo XX, no ha sido hasta hace un par de décadas que su cultivo se ha generalizado. Así, se calcula que actualmente hay alrededor de 160 millones de hectáreas cultivadas con organismos modificados genéticamente. Además, son pocos los países que prohíben su producción o su comercialización.

Los debates se centran alrededor de los efectos en:

  • La biodiversidad: se cree que los transgénicos pueden afectar negativamente a los cultivos no modificados, promoviendo su destrucción.
  • La salud humana: se defiende que los organismos modificados genéticamente pueden causar alergias o ser tóxicos.
  • Los costes energéticos: necesitan mucha energía (agua y petróleo) y producen demasiada contaminación.
  • El medioambiente: se critica que se usen pesticidas, además de la destrucción agresiva que causan. Favorecen el cambio climático.
  • Los poderes económicos y políticos: el uso y desarrollo de los beneficia a grandes multinacionales pero no al agricultor. Existen monopolios en toda la cadena de producción y distribución, y también desinformación ciudadana.

Obviamente, los defensores de los alimentos transgénicos niegan todas estas acusaciones mientras que los críticos ponen en cuestión los estudios de los primeros. Así, unos dicen que los transgénicos pueden acabar con el hambre en el mundo mientras que los otros proponen un cambio de modelo.

Alternativas a los alimentos transgénicos

La principal alternativa que se propone a los alimentos transgénicos es la agricultura ecológica. Sus defensores afirman que existen biotecnologías alternativas a las transgénicas, ya que estas son las que actualmente imperan en el mercado y en la ciencia. Así, proponen técnicas que se basan en el control dirigido, un modelo más cercano a la agricultura tradicional y no industrial.

De hecho, seguramente ya conoces las características de los alimentos ecológicos u orgánicos. Pues bien, se cree que este tipo de agricultura beneficia a los agricultores y a los consumidores ya que ofrecen productos de temporada y km0, o sea, alimentos típicos de cada tierra que necesitan menos tratamientos.

Dicho esto, ¿por qué no vas al mercado o a tu tienda más cercana y comparas los alimentos transgénicos con los alimentos ecológicos? ¡Recuerda que tú tienes el poder de decidir qué alimentos son mejores para tu salud!