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Desmontando el colesterol: el bueno y el malo

Estamos acostumbrados a oír hablar del colesterol de manera frecuente. A pesar de ser bastante relevante en nuestra salud, la gran mayoría desconocemos su función y la importancia que requiere controlarlo y reducirlo.

Vivir sin colesterol es totalmente nocivo, aunque tenerlo implica ciertas restricciones y controles en nuestros hábitos, así como en nuestra dieta. Se trata de una grasa que va viajando a través del flujo sanguíneo que está presente en todas las células del cuerpo. Es un ingrediente esencial para el organismo, para bien o para mal.

La genética, nuestros hábitos y nuestra alimentación juegan un papel bastante relevante a la hora de subir o bajar el colesterol. Sin embargo, debemos tener claro que hay dos tipos: el de lipoproteínas de baja densidad (LDL) conocido como “colesterol malo”, y el de lipoproteína de alta densidad (HDL) o “colesterol bueno”.

Mantener unos valores normales es imprescindible para la salud. Como en la gran mayoría de ocasiones, el equilibrio es la regla por excelencia para el bienestar. Cuando tenemos el colesterol alto, col2-1024x749éste se adhiere a los vasos sanguíneos llegando al corazón. Si esta acumulación es buena (HDL) no debemos preocuparnos puesto que el propio organismo remueve el colesterol de los vasos sanguíneos hacia el hígado para su eliminación protegiéndonos precisamente de posibles patologías del corazón y reduciendo, además, la acumulación de grasa.

El colesterol malo, por su parte, se va acumulando en las paredes de las arterias y de los vasos sanguíneos generando una obstrucción que interfiere en la circulación de la sangre que va hacia el corazón. Esto favorece la aparición de enfermedades y problemas cardiovasculares así como derrames cerebrales.

¿Qué hacer para reducir el colesterol?

Está en nuestra mano reducir sus niveles, pues la alimentación y los hábitos intervienen directamente en su formación, sea bueno o malo.

El colesterol malo está presente en múltiples alimentos, tales como: la leche entera, huevos, embutidos, salchichas, hamburguesas, mantequilla, carnes rojas, bollería industrial, aceite de palma y de coco, aperitivos salados, determinadas salsas (mayonesa y kétchups), el marisco, entre otros. El consumo de frituras en exceso así como el alcohol, el tabaco y el sedentarismo tampoco ayudan.

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Por su parte, el colesteriol bueno se encuentra en: verduras, frutas, pescados azules, legumbres, en los alimentos ricos en fibra, etc. Éstos favorecen la depuración de las grasas nocivas y, por tanto, reducen el colesterol malo. Además, en el mercado existen productos naturales que ayudan a combatir el colesterol malo como por ejemplo Oxicol, un complemento alimenticio formulado con sustancias naturales que disminuye los niveles LDL.

En resumen, unos tips para reducir el colesterol malo:

¿Cuándo preocuparnos?

A partir de los 35 años es cuando debemos empezar a mirar los niveles. Es un período decisivo y de riesgo para nuestra salud y nuestro corazón. Poner en práctica buenos hábitos y cuidarnos tanto por dentro como por fuera es la mejor medicina para acabar con el colesterol y disfrutar de la vida.

Filóloga. Me encantan los libros de misterio. Soy editora de contenidos y redactora de LifeStyle, especializada en salud y nutrición en PharmaHero.