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Depresión otoñal: qué es y cómo nos afecta

Nuestro organismo está sujeto al mundo exterior. Notamos los efectos del clima, de las estaciones, de la contaminación, de la gente que nos rodea… No podemos evitarlo pero sí regularlo, adaptarnos a las condiciones. Así como nuestro cuerpo tiembla con el frío para poner en movimiento los músculos y entrar en calor, o como rige algunas de sus funciones vitales según la luz, nuestro cuerpo también cambia según las épocas del año. Esta alteración se conoce como trastorno afectivo estacional, lo que también conocemos como depresión otoñal o astenia otoñal.

Este tipo de desánimo normalmente tiene lugar en otoño o en inverno, o sea, en épocas de frío y poca luz. Por eso, es interesante hablar de la depresión otoñal, qué es y cómo nos afecta.

Depresión otoñal: qué es y cómo nos afecta

Podríamos decir que el primer motivo de la depresión otoñal es que se termina el verano y que se tiene que volver a trabajar, a la rutina diaria, que se acabaron la playa y el sol y las noches eternas… Seguramente estaríamos en lo cierto, pero esto se debería a un factor más bien social. Las depresiones estacionales obedecen a cambios naturales, biológicos.

Los estudios más recientes defienden que tanto la depresión otoñal como la invernal aparecen como una respuesta cerebral a la disminución de la luz natural, hecho característico en estas épocas del año. Se ha demostrado que la falta de luz afecta a la melatonina y a la serotonina, dos sustancias químicas con distintas funciones. Exactamente, disminuye la cantidad de serotonina (conocida como la hormona de la felicidad) porque la proteína que debe transportarla, llamada SERT, muestra niveles de actividad demasiado altos en estas épocas.

Por lo tanto, si la serotonina no se distribuye correctamente aparecen síntomas de depresión.  Por otra parte, la hormona melatonina se sintetiza a partir de la serotonina y también varía según el ciclo de luz solar. Algunos expertos también explican que a más producción de melatonina hay menos producción de serotonina.

¿Cómo nos afecta?

Los síntomas de la depresión otoñal son los mismos que en cualquier depresión. Principalmente se perciben afectaciones emocionales como irritabilidad, apatía, desánimo, tristeza o aislamiento social. También pueden darse casos de falta de concentración o pérdida del interés. Físicamente se pueden ralentizar los movimientos, aumentar la fatiga y el sueño, intensificar el apetito, principalmente.

Es por este motivo que se suele relacionar el otoño con la melancolía y la nostalgia. La naturaleza se prepara para el inverno, disminuyen las horas de luz solar, bajan las temperaturas… y nuestro organismo lo percibe. Pero estos hechos pueden afectar a niveles extremos, como es el caso de los países nórdicos, que tienen un índice alto de depresión por la falta de horas de luz.

Como superar la depresión otoñal

La depresión otoñal, como indica su nombre, no deja de ser un trastorno, con lo cual debe vigilarse y someterse a control médico si fuera necesario. En este caso, se puede combatir mediante antidepresivos y terapias, como por ejemplo la fototerapia. No obstante eso, hay otras maneras de prevenir y mitigar los síntomas de la depresión otoñal.

Si la principal causa es la falta de luz, el mejor remedio es tomar el sol. Aunque haya menos horas de sol y que sea menos intenso, es vital exponerse a los rayos solares durante unos minutos al día. De hecho, lo mejor es salir al exterior haya sol, esté nublado o llueva. ¡Tu organismo siempre lo agradecerá!

xOtra solución es mejorar la dieta y el estilo de vida. Si bien es fundamental en cualquier momento del año, en períodos de debilidad nos debemos cuidar más. Comer alimentos que aporten la cantidad necesaria de nutrientes y proteínas, practicar ejercicio diariamente… Harán que recuperemos el ritmo de vida. Del mismo modo, hay que dormir correctamente, las horas suficientes y con un descanso total.

Finalmente, lo más importante es disfrutar. Hay que saber ver las cosas buenas del otoño y del invierno, y a partir de aquí intentar combatir lo negativo de estas épocas. Salir a pasear por los paisajes otoñales, retomar el contacto con familia y amigos, quedarse en casa relajadamente… Hay miles de planes que hacer, solo hace falta recordar que ¡al mal tiempo buena cara!